Si la tinta china es la matriz del trabajo de Coralie J Schmitt, el acrílico sobre lienzo es su traducción al mundo de las cosas. Allí donde la tinta se sostiene en la marca y el vacío, el acrílico despliega la materia. Capas, densidad, tensión. El rigor del trazo irreversible se encuentra aquí con algo que no tiene en la tinta: la posibilidad de regresar, de superponer, de construir en el tiempo. Esta posibilidad no es una comodidad. Es otra disciplina.

LIBRE, 60 x 90 cm, 2025

El catálogo RACINE(S) 2025

El catálogo RACINE(S) publicado en 2025 reúne dieciséis piezas realizadas entre 2023 y 2025: Illusion, La ligne, Sans titre (30 x 40), Bataille(s), Le lien, Floraison, Sans titre 2023, La déchirure, La vague, Racines, Tourment(s), LIBRE, Lumière Céleste, Sans titre 2024, Diptyque, EVOLUTION. Se trata de una publicación de artista: un estado de situación de la producción, no el catálogo de una exposición. Los títulos hablan. Allí donde la tinta se prohíbe toda designación, el acrílico se permite una palabra. Pero esta palabra permanece suspendida, sin frase, sin demostración. Racines. La déchirure. Tourment(s). Es nominación, no ilustración.

Racines, 60 x 90 cm, 2024

El formato se concentra alrededor de un estándar: 60 x 90 cm, suficientemente amplio para comprometer el cuerpo, suficientemente contenido para permanecer íntimo. Los formatos más pequeños (30 x 40) acogen las piezas que buscan una concentración más fuerte, como Floraison o La vague. EVOLUTION (81 x 100) y Diptyque anuncian un apetito por formatos más exigentes, ya preparado por las nuevas piezas de 2026.

Una filiación, tres anclajes

El acrílico de Schmitt no se inventa solo. Se inscribe en una historia precisa.

Franz Kline primero, por la estructura negra. Las vigas atravesantes de Mahoning (1956) o de Painting Number 2 (1954) tratan el negro como una arquitectura. El lienzo se vuelve el plano de un edificio, donde cada masa compromete a las otras. La ligne y Bataille(s) prosiguen este razonamiento. El lienzo no ilustra una emoción: pone un dispositivo.

Hans Hartung luego, por la gestualidad contenida. Hartung, contrariamente a Pollock, no abandona nunca el control. Sus T y sus trazos están preparados, anticipados, luego ejecutados en un movimiento. Schmitt comparte esta ética: nada de efusión, nada de desbordamiento. El gesto pertenece a un plan de conjunto.

La ligne, 60 x 90 cm, 2023

Cy Twombly finalmente, por la densidad como escritura. Las superficies saturadas de signos de los Treatise on the Veil (1968-1970) o de los Blackboard Paintings (1966-1971) muestran cómo un lienzo puede convertirse en un lugar de inscripción densa sin dejar de ser abstracto. Tourment(s), La déchirure y algunas piezas de 2026 entran en este territorio. La materia está atravesada por arañazos, chorreos, masas que se superponen.

La nueva serie 2026

Dieciséis nuevas piezas se añaden en 2026 al corpus acrílico. Formato medio, firma constante: la confrontación frontal entre negro profundo y blanco de fuerte materia. Lo que llama la atención en esta serie es el uso del blanco como masa. El blanco deja de ser un fondo para convertirse en un actor. Sostiene, empuja, se superpone. Esta inversión de la jerarquía tradicional (el negro como marca, el blanco como soporte) acerca a Schmitt a otra filiación: Robert Ryman y sus pinturas blancas monocromas, Pierre Soulages en su gesto fundador de inversión (el negro reflejando la luz).

Lumière Céleste, 60 x 90 cm, 2024

La arquitectura del contraste

El manifiesto de Schmitt habla del contraste como principio fundador. Esta fórmula no es una metáfora poética: es un programa plástico preciso. El contraste, en esta acepción, no es la oposición gráfica entre dos valores. Es una tensión estructural. Entre densidad y borrado. Entre la masa y el vacío. Entre lo que se impone y lo que se borra.

Es en esto que el acrílico de Schmitt difiere del de la mayoría de sus contemporáneos. Allí donde una Tracey Emin o un Hurvin Anderson asumen el color, la figura o la autobiografía, Schmitt busca una abstracción necesaria. El manifiesto lo dice: nada es decorativo, todo es necesario. Cada pieza debe poder justificar su propia existencia sin el socorro de una narración, de un color seductor, de una figura reconocible.

Es una exigencia temible, que excluye casi todo. Lo que queda, después de esta exclusión, es lo que se ve en los lienzos: la decisión plástica mínima que se sostiene en pie. La forma justa.

Lecturas recomendadas

  • Pierre Soulages, catálogo Soulages au Louvre, Musée du Louvre Éditions, 2019
  • Yve-Alain Bois, Painting as Model, MIT Press, 1990
  • Cy Twombly, catálogo Cy Twombly (Centre Pompidou, 2016-2017)
  • Rosalind Krauss, L’inconscient optique, Au même titre, 2002

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